martes, 5 de junio de 2012

El CSIC recupera un centro vacío, símbolo de la era del despilfarro.

Se pensó como un «Titanic» de la investigación, y, como el barco, el sueño hizo aguas. Era un macrocentro de 32.500 metros cuadrados construidos en una parcela de 50.000, con capacidad para 900 empleados y, entre otros detalles, un animalario de 4.700 metros cuadrados. El Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias (IMMPA) se proyectó entre 2005 y 2006 como la espuma de los tiempos felices, una época despreocupada donde podía nacer un centro de estas dimensiones sin un esquema claro ni de recursos humanos ni económicos.

IMMPA se construyó junto al Hospital Príncipe de Asturias y la Facultad de Medicina, en Alcalá de Henares... Sigue leyendo. 

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