martes, 20 de diciembre de 2011

De ser un sin papeles o ilegal, a neurocirujano de reconocido prestigio.

A los cinco años, Alfredo Quiñones Hinojosa trabajaba en la gasolinería de su padre; a los 19, con 65 dólares en el bolsillo y sin hablar inglés, saltó ilegalmente la valla entre México y Estados Unidos (EU) y comenzó a trabajar en los campos de California; a los 34 se graduó cum laude en Medicina por la Universidad de Harvard, y hoy, a los 43, es neurocirujano e investigador en el hospital Johns Hopkins de Baltimore, uno de los más prestigiosos de EU.

Al preguntar por el despacho 111 del edificio Phipps, la recepcionista lo identifica de inmediato: “Sí, el del Dr. Q”. Son las 11 de la mañana y está comiendo un sándwich mientras revisa correos electrónicos: “Aproveché el ratito mientras llegabas”. Desde las siete de la mañana está en el hospital, y no se irá antes de las 10 de la noche. Realiza dos o tres cirugías al día y visita hasta 30 pacientes de clínica. A esto se suma la investigación en el laboratorio. “En la hora que ha estado contigo, le han llegado 70 emails”, me contará después uno de los miembros de su equipo.

La primera impresión es la de un hombre afable, de risa fácil y sonora. Viste chaqueta americana, tejanos y botas de estilo mexicano. Cuando habla, salta del español al inglés y gesticula con las mismas manos con las que antes recogió tomates y ahora maneja el bisturí y el microscopio.

En su despacho, empapelado de títulos y diplomas, guarda...Sigue leyendo 

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